Como siempre, difusas perspectivas de mercado

El nuevo complejo comercial para la Zona Norte queda descartado y sustituido por una campaña de incentivos

Por Ramón Plaza

Menuda época nos ha tocado vivir, confusa, desentendida y voraz. Dejando de lado cualquier valoración ideológica, existe una realidad indiscutible: occidente -en el sentido político de la palabra- deviene en desigualdad y exclusión, valga la redundancia. Y es que no podía ser de otra manera, la epidemia contemporánea se extiende con mayor virulencia en estos tiempos de crisis en que el sistema socioeconómico se recrudece, algunos dicen que para largo. El darwinismo monetario más pérfido impregna las relaciones sociales dejando tras de sí un reguero de miseria. En consecuencia, las zonas urbanas más deprimidas ven cada vez más reducidas sus posibilidades de salir adelante y no quedarse rezagadas. Por otra parte, no parece que los dirigentes públicos de turno o los gerifaltes de las finanzas tengan interés en remediar esta situación, sus objetivos son de otra naturaleza. Todo acaba clasificándose en una dualidad intolerable: tercer y primer mundo, norte y sur, centro y extrarradio.  España y otros ‘paletos’ de la geografía europea, cuna del progreso, se encuentran en una clara relación de vasallaje con sus hermanos mayores continentales. De esta manera, la jerarquía social y económica se acentúa y perpetúa allá donde decidamos observar. Sigue leyendo

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