Usar, tirar y enterrar

El vertedero de Foncalent registró múltiples irregularidades durante los gobiernos del PP./ Ramón P. Yelo

  • El tratamiento de residuos en el País Valencià ha estado plagado de irregularidades asociadas a los intereses económicos de un puñado de entidades, con la aquiescencia y, a veces, complicidad de los gobiernos del Partido Popular

Todas las personas deberían preguntarse alguna vez qué pasa con la basura que producimos. ¿Cuántas conocen los impactos que genera? Hace cuarenta años, la mayoría de los residuos quedaban abandonados en el medio urbano o natural, a merced del tiempo o de los servicios de limpieza viaria. Podría pensarse que la situación ha evolucionado y se avanza hacia un modelo sostenible, pero los datos apuntan a que las mejoras no han sido tan acusadas y que, en cualquier caso, resultan insuficientes.

En el País Valencià, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se generan cerca de dos millones de toneladas de residuos urbanos (una décima parte del monto nacional). Las últimas lecturas de la administración señalan que el 58% de esta basura acaba soterrada en los vertederos del territorio valenciano, cifra que se sitúa en los valores medios del Estado español, en el que apenas se recupera el 31% de los materiales de deshecho. El resto es incinerado. Sigue leyendo

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El ERE encubierto de la estiba

La estiba no se rinde en el Puerto de Alicante./ Ramón P. Yelo

  • Paros, huelgas e interminables rondas de negociaciones se han sucedido desde la aprobación del real decreto que introduce un nuevo modelo de relación laboral entre los estibadores y las compañías privadas

Una suerte de inquietud o agitación se respira en los puertos. Un desasosiego que algunos medios y sectores perseveran en tachar de arbitrario e infundado. “El objetivo de la reforma del Partido Popular es acabar con el colectivo sindical de la estiba”, es el sentir general de los trabajadores portuarios. Están molestos por la actitud del Gobierno y temen por sus jornales y empleos, pero también se muestran dispuestos y unidos para dar la batalla y defender sus derechos ante la ofensiva del poder económico. La península ibérica es y ha sido siempre el punto de entrada de buena parte de las mercancías que llegan a Europa. En los muelles del País Valencià, cerca de dos mil estibadores descargan cada año cien millones de toneladas de existencias – una quinta parte de la cantidad percibida por las terminales del Estado español – que nutren los mercados y la industria: automóviles en los atracaderos de Valencia, azulejos en Castellón, graneles en Alicante.

        Ante la posibilidad de una nueva incursión, muchas compañías multinacionales esperan hacerse con su trozo del pastel. En este aspecto, merece la pena señalar la visita de Huang Cuxun,  portavoz de China Ocean Shipping Company, al puerto de Valencia para evaluar el potencial de una posible inversión en el que ocupa el puesto número treinta del elenco mundial, como parte de su estrategia internacional de ocupar los principales enclaves del comercio marítimo.

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Digestión


Lo juro, he visto una vaca volar,

cubrirse en las nubes para no ser vista,

dormir sobre alfileres al borde del abismo.

Dominan las piedras y abandonan territorios a su suerte según convenga.

Observadoras de personas, rumiantes, perezosas y señoras del trueno.

Observadoras, tan observadoras que escriben libros con la boca

y las pezuñas sobre tierra y musgo y barro y aire…

Escriben versos del lugar donde la vida tiene origen

al igual que a miles y miles de metros bajo el mar.

¿Seré yo mismo motivo de verso mientras me siento

por no saltar antes que correr sobre las piedras?
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Dos mil quinientas


Los titanes están cansados de la creación

y toman el sol como un cocodrilo, y flota en las aguas.

Aquí nunca hubo gente y ahora percibo destellos de ropa y trajín.

Las bestias son felices, eso sí, yo feliz.

Sé que llegas trotando desde otra galaxia congelada y tenebrosa,

eres un turba gigante, infinita, de vándalos cruzando los Pirineos

como un fluido uniforme en la calma y espumoso en el golpe.

Tus miles de bocas se obsequian y siento que aluden a un exceso de apatía

y de un estado sólido que se resiste a sudar.

Ojalá yo tuviera más bocas, como tú….

Aunque sabré sobrevivir como un piedra

y recibir tus golpes furiosos con alivio

porque estoy cansado de enfurecerme y la cuestión es que no puedo más.

Necesito más paz.


Se acercan los dioses con suma perfidia,

los titantes despiertan y sueltan las bestias.

Montañas repletas de vida se sacuden en su costado.

Nubes sobre sus rodillas


Ahora que detesto lo que soy, veo más explícita tu obsesión,

te paras en seco cada pocos metros a buscar servilletas

y globitos tirados en el suelo que mencionen tu nombre.

Lo sé, te manchas los dedos y un día,

casi sin avisar, nadie se digna a estrecharte la mano.

Se tuercen los gestos, los gestos comprimen el aire

y en el aire solo quedan el sudor y nociones conservadas en veneno.

Olvidé como vivir trivial y pasear acompañado,

hace tan solo un año, fui desnudo y lleno de barro, al lado, multitudes.

Pero ahora, ahora vivo mi desnudo en soledad

porque ya no sé explicarte dulcemente las recetas de legumbres con verduras y arroz.

Cada paisaje invadido por ti es como una prueba de vida

y inflige su peso en las botas, la nuca y el pulmón.

Pero no importa, en realidad no importa y eso es lo que no consigo entender.

Vielha

La madurez es como  una torre con campana a lo lejos

y se jacta de sus múltiples facetas.

Yo no sé si quiero ser como una planta pero, ¿y si quiero?

Trencar la meva branca i al llit.

¿Acaso te sorprende? Es un dislate y tú pretendes que no pueda cuestionar.

Dejo mi marca como una rosa y, sin embargo, escucho aviones que me ignoran.

Todo me conmina y los insectos se acercan un poco más para ignorarme.

De todas formas, ya sé que emito juicios de valor, no hace falta que recaigas,

he de coger un caracol por los cuernos, lo sé, pero una planta es incapaz de hacer eso.

Llevar este peso sin cuestionar es ser animal y ser libre.

Tumbado en el mirador, me privé sin darme cuenta de ser paisaje y que me miren,

pero tengo los guantes puestos y, esta vez, esos cuernos no se escaparán.

Mantengo mi locura intacta y no renuncio a estallar

ni a medirme con los osos ni a saltar entre los árboles.

Me planto, literalmente, arranco mis piernas del suelo.

Mi madurez fue una herida profunda y ausencia.

Yelo – Farenheit 587


Farenheit 587

I’ve got that fucking image in my trail

the take off of the heels and then a stare

the closer, I am more scared

Lying on your chest would be the best

I’m not the man you think I am

fear, tremble with this wax on my shoulders

Farenheit was a storm

If you touch me, won’t say a thing

if you run, I run, if you come, I come, that’s fair to me

Brains out, naked meat untied

now I feel the flesh, warming you

Gog, look my hands

Farenheit was a storm

Gausac


Aquí siempre, siempre hubo gente,

siempre un gato y diez mariposas por cada calle,

un gato hermoso y, de alguna manera inescrutable, pletórico.

Aquí, tan cerca de las nubes, puedes beber de las millones de hojas

y las hojas de millones de ríos, recordáis la filosofía

y la mirada de los árboles que tanto viven porque,

si además pensaran, ya estarían muertos.

Justo aquí sentado, el romano dijo adiós a los gatos

pero dejó cientos de años de poesías en piedra inspiradas en Dios,

aunque ya sabemos que un artista es un misterio.

Aquí la gente se expresa como quiere,

hasta donde finjo saber, desde siempre siempre.

Aquí, en el valle, parece que la luna es un privilegio instransferible.

Aquí hay una iglesia cada 500 metros, caministos exhaustivos y campanas desnudas.

Aquí se demuestra la forma que toma la esencia sumida en el caos.

Aquí lo descubro y me llevo las manos a la cabeza cuando pienso en el imperio.

Aquí me siento a pensar y me expreso como quiero.