Hogueras sin sangre 2017

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Otra vez, tu premura

No quiero dejar de bajar a la escuela,

con el camino, con sus palmeras, espera, crucemos,

No quiero dejar de pensarte ni olvido tener esperanzas de puntualidad,

mi gen recóndito e inexpresivo

No pienso dejar de encontrarme contigo, a primera hora de la mañana,

los sábados por la tarde, a tercera hora de la noche…

Que si Caperucita no sabe saltar de dimensión

y es una pena porque Pulgarcito se siente tan sólo

Esquema de misoginia a la hora de comer, de planchar y antes de dormir

Pero Hansel cuidando del lobo feroz, pero Gretel con camisa de cuadros

Pero ella descuida una luz, en el pasillo, encendida

No dejes, cuando vuelvas, de arrastrar los pies por el camino,

gravoso, con los libros, una hora, tres minutos, luego otra

Te llevaste el alemán y, ahora ya, no vale la pena aprenderlo

No sabía apenas nada de las norias, el agua y la madera

hasta que atesoré tus manos de gigante, tu traje de ogro irlandés y,

claro, después, la hierba mojada en la noria, tu mano gigante

Pero te descuidaste, la luz, ¿recuerdas?, apagada en tu pecho

Pero yo zarandeándote, tú chutando gravilla, yo gritando,

tú fuera, tú fuera del tiempo y me pregunto si ello tendrá sentido para ti.

Ello.

No sé si podré acostumbrarme a la existencia de ello, si es que existe

Yo quería que dejaras la luz encendida pero eso también es tarea de la otra

Ahora me dejas una caja de cartón, una lupa del siglo pasado,

papeles con notas, dolor, pequeños deseos

Tu cuerpo, desnudo y hermoso

El verdadero ego es una dilución

¿Cómo será que te sientas cuando pose mis manos en ti?
Como cuando yo también, otro esquimal avezado en la orilla de tus lagunas,
lisas, pulidas en las tardes de cera y cigarrillos en el torso,

así fue tu verso y luego nada más, el silencio,
una vez más yo en tu verso y gente que camina por tu verso,
las hormigas rojas en los bordes del papel pero en tu verso

¿Cómo es que levitas entre sensaciones ajenas?
Tu dedo en mi garganta, no es mi sangre, no es mía
Es tu vida y de eso poco puedo saber yo

Pero ahora es mi mano en su pecho, mi vida y mi verso
Mi sangre en su muñeca, gente joven que despierta desde la confusión
y se adentra en mayores neblinas, comiendo techo hasta el nuevo desorden

—–

Es martes, martes cualquiera, es mediodía y parece que llueve
es mediodía pero podría ser la tarde de ayer, estuvimos juntos, ¿recuerdas?
bajo la luz de una bombilla de sangre, entre cenizas o polvo de astro cualquiera

Estuvimos juntas y sentadas en el misterio, en la nube cuántica, junto a las guillotinas
cien miel interacciones de amor… mintieron las cifras oficiales
peleas a muerte bajo la sombra de arbustos gigantes, y yo tan grande como tú tan grande
tu grandeza abrazada a mi trozo de nada, y yo pequeño y tú tan grande, fusión que se acerca… por fin

Así es como siempre debió ser…