La represión extrema de civiles en el este de Turquía ha terminado tras 19 días de calvario

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Fotografía tomada por Dilek Öcalan, diputada del HDP
  • Las fuerzas policiales y militares del estado turco impusieron un sitio a la localidad del distrito de Nisêbîn que causó una enorme carestía de productos básicos

Las habitantes de Xerabê Bava, en la provincia de Mêrdin en Bakur (Kurdistán en Turquía), acaban de pasar por un periodo de represión y de asedio por parte de los grupos policiales y militares dirigidos por la 2ª Brigada Comando de Gendarmería de Bornova del ejército turco. El Congreso Nacional Kurdo (KNK) asegura que, desde el 10 de febrero, la población civil de este municipio fue testigo de como sus derechos eran pisoteados por todo tipo de atrocidades y de actos de crueldad llevados a cabo por los soldados y policías que están al servicio del gobierno de Turquía.

A través de un comunicado, la organización kurda constata que “mientras decenas de personas seguían atrapadas en el pueblo, nadie sabía cuántos habían sido asesinados o arrestados”. Asimismo, añade que lo que está fuera de toda duda es que grupos de soldados turcos capturaron toda la localidad, “transformando cada casa en una prisión para sus habitantes, que ni siquiera pudieron alimentar a sus animales durante toda la fase de asedio”.

El pasado 2 de febrero, con la retirada del cerco forzoso, Dilek Öcalan, diputada del HDP (Partido Democrático de los Pueblos), tuvo la opotunidad de visitar las zonas atacadas y, en su mayoría, arrasadas por el ejército turco. En el municipio de Kuroköy, la representante kurda pudo tomar imágenes de la devastación practicada en los últimos días y hablar con las supervivientes y testigos sobre los casos de asesinato, tortura, violación de mujeres, maltrato de menores y sacrificio de animales.

Por ello, el KNK avisa de que la vida de la población kurda de Xerabê Bava está en grave peligro y busca suscitar una reacción en la opinión pública y las instituciones internacionales que ponga freno a las “atrocidades del estado turco en Kurdistán”. El escrito, de esta manera, describe como los soldados turcos torturaron a docenas de personas en la plaza central del pueblo, matando a algunas de ellas con “extrema brutalidad”, y que, además, posaron al lado de los cadáveres para las fotografías mientras hacían símbolos racistas.

Al parecer, una testigo, Vetha Aykut, contó su propia experiencia: “Mi marido volvió al pueblo el 10 de febrero para vender un par de vacas. Luego, el pueblo fue puesto bajo asedio y él permaneció allí. Lo que sé es que fue a casa de su hermana hasta que se quedaron sin suministros de primera necesidad. Entonces, en el sexto día del cerco, fue a nuestra casa para coger algo de comer. Allí, fue atacado y golpeado violentamente por las fuerzas estatales y, después, lo tiraron en el jardín. Yo estaba hablando con él hasta ese momento, en que el móvil quedó inoperativo, y escuché a los soldados que dijeron ‘matadlo y tiradlo en el jardín’. Llamé a otras casas del vecindario pero los teléfonos estaban en manos del ejército. Tras varios días, supe que fueron a por mi marido, que estuvo dos días inconsciente en el jardín, y que se lo llevaron con una manta encima”.

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Fotografía tomada por Dilek Öcalan, diputada del HDP

Mientras tanto, representantes del DBP, el HDP y el DTK (partidos y organizaciones kurdas) fueron bloqueados por ejército turco cuando intentaron entrar en la localidad. Además, las maniobras de vigilancia de los helicopteros militares sobre el pueblo y sus alrededores persistieron durante días.

En medio de toda esta barbarie, el KNK hace un llamamiento a todas las que se sientan defensoras de los derechos humanos para que no callen ante tanta crueldad y subrayan que “el silencio es cómplice”.

Creo que su objetivo es hacer con Oriente Próximo lo que hicieron con África

Zozan Karasholi forma parte de la asociación femenina ‘Zin for women’ y se siente consternada por lo sucedido. Confirma que no es la primera vez que el gobierno turco utiliza estos métodos ya que, desde 2015, “intenta doblegar la voluntad del pueblo kurdo de Bakur matando adultos y niños, destruyendo sus casas y violando a las mujeres, pero no les acaba de funcionar”. De esta forma, “lo que quieren es asustar a la gente para que cumpla con el gobierno y aterrorizar a las mujeres para que dejen de participar en la resistencia”, explica Karasholi.

Precisamente, está previsto que a mediados de abril se celebre un referéndum en Turquía sobre la reforma constitucional propuesta por el presidente del país, Recep Tayyip Erdoğan, y que otorgaría más poderes y competencias a su figura insititucional. La activista kurda asevera que los terribles hechos acaecidos en Bakur están relacionados con el plebiscito porque no quieren que la población kurda tenga la opotunidad de votar y agrega que, de hecho, “miles de personas no podrán ejercer el sufragio porque han sido amedrentadas, asesinadas o desplazadas de su hogar”.

Detrás de todo, afirma Karasholi, “está el AKP (el partido de Erdoğan), sin duda, que actúa con el apoyo de los poderes internacionales. Creo que su objetivo es hacer con Oriente Próximo lo que hicieron con África. Pero la gente resiste los ataques, a veces sin comida, a veces sin agua, sin medios para defenderse. Es por eso que nos corresponde el deber de generar soluciones y ayudarles desde el exterior”.

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