Invertir en verde para no gastar en negro

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  • El último incendio en La Palma de Canarias deja quemadas más de 4.800 hectáreas, el 6,8% de la superficie de la isla

  • La Palma es el resultado de más de 2.000 años de fuego y pastoreo, pero las llamas han estado presentes en su superficie desde que la erupción de los volcanes la vieron nacer. Hoy en día, la acción antrópica ha hecho de los incendios un fenómeno recurrente que se ve agravado por la falta de recursos para combatirlo en el ámbito insular y el desarrollo de un modelo socioeconómico que genera grandes cantidades de biomasa, lista para entrar en combustión

Ha sido un año muy caluroso. La brisa tórrida de un verano asfixiante alimentó las llamas de los grandes incendios que se dieron en varios puntos de la península y en el ámbito insular. Uno de ellos, quizás el más cruento de todos, azotó la isla canaria de La Palma durante seis días, hasta que fue estabilizado por los equipos de extinción. El 3 de agosto, un muchacho alemán quemó los trozos de papel higiénico que había utilizado tras defecar en el bosque, los cuales, junto a diversas circunstancias, iniciaron y extendieron los focos de una de las catástrofes más importantes que ha sufrido el archipiélago en los últimos años. El resultado ha sido nefasto, ardieron más de 4.800 hectáreas de superficie, un agente de medio ambiente, Francisco Santana, falleció y casi 2.500 personas tuvieron que ser evacuadas por causa de este incendio de gran intensidad que afectó, principalmente, a los municipios de El Paso, Fuencaliente y Villa de Mazo, y del que aún quedan algunos restos activos bajo el suelo de los pinares palmeros. Sigue leyendo

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