Todas van al cielo

No pude ni balbucear adiós,
qué señora más grosera que te vas sin avisar
con el mundo en las caderas
con la memoria limpia
y la mirada trémula
que busca y busca sin cesar

No hubo más,
inquieta, no hubo más brisa que una cesta,
tu compañera derramada por los suelos,
compungida en un abrazo más allá del tiempo,
temblad juntas, temblad

No sé si pude,
pero ella parecía un río de sal,
un río que fluye absorto
en un valle de muerte…

Valiente guerrera, te vas sin avisar,
ni cadenas, ni enfermedad, fue la muerte,
tan hermosa, tan perfecta,
tan vil, tan abyecta,
fue la muerte pura, una lucha gloriosa,
curiosidad, curiosidad…

Picaresca, titiritera de las basuras,
menudas risas y jaleos por donde pasabas,
inteligente y cabrona,
perdónanos porque no sabíamos lo que hacíamos…

Volveremos a este sitio,
siento tu fuerza en este lugar…

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