Siempre contaremos con el silencio de los socialistas

  • El PSOE de Alicante mete la cabeza en la arena ante la propuesta de manifestar su oposición a la firma del TTIP, el tratado que negocia la Unión Europea con EEUU, otro episodio neoliberal de sangre, sudor y lágrimas

‘Un partido socialista bendecido por los mercados, ¿Habrase visto?’, pero ya estamos curados de espanto, pues hace mucho tiempo que la socialdemocracia manifiesta esa actitud ladina y es incapaz de conciliar la retórica que practica con sus decisiones políticas. Otra vez más, enésima recaída, los socialistas traicionaron su compromiso con el pueblo en colusión con los intereses del poder económico, guardaron silencio y miraron hacia otro lado. En definitiva, han fracasado, fueron y son seducidos por el brillo anodino, pero brillo, del sistema.

El pasado 23 de diciembre, Guanyar Alacant y Compromís presentaron una moción ante el pleno del Consistorio de Alicante para declarar al municipio ‘localidad libre del TTIP‘, el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU) que se está negociando desde el año 2013 con una falta absoluta de transparencia. Mediante este Tratado de Libre Comercio (TLC), las grandes compañías multinacionales y los gigantes financieros de ambas partes obtendrían cuantiosas ganancias en el marco de una desregulación profunda del comercio y la inversión en detrimento de los derechos sociales y medioambientales.

Los populares votaron en contra, Ciudadanos votó en contra, como era de esperar. El grupo local socialista se abstuvo, y la verdad es que esto también nos lo temíamos. Tampoco aportó justificación alguna de su posición ante la propuesta, calló, y ese atisbo de cobardía se manifestó abiertamente. ‘Ésta no es mi gente’ parece ser el argumento tácito que todos comparten. El color rojo y las apelaciones a la clase trabajadora de este país no son más que una enorme farsa ya que los principios que enarbolan no se corresponden con el desdén por la injusticia que hicieron palmario aquel día y que ya forma parte de la marca socialista.

El documento de oposición al acuerdo es claro al respecto, su firma representa un serio peligro para la democracia, anteponiendo el interés comercial de los inversores y empresas transnacionales al interés general”. Asimismo, solicita “la suspensión de las negociaciones del TTIP, el TiSA” (otro convenio internacional para la privatización de servicios) “y la no ratificación del CETA (Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y la UE)” para el mantenimiento efectivo de las prestaciones públicas básicas para “la solidaridad y la redistribución social”. Además, también exige la elaboración de “un estudio de impacto global y sectorial del TTIP en nuestro país, como se ha hecho en otros estados europeos”.

En efecto, ni siquiera se han realizado indagaciones sobre los posibles efectos adversos del pacto transoceánico, cosa que parece razonable a todas luces. Sobre todo cuando las principales organizaciones civiles europeas en defensa de los derechos de las personas y el planeta alertan de las perniciosas consecuencias del tratado sobre las economías locales, las condiciones laborales, la biodiversidad, la salud y la seguridad alimentaria de la sociedad.

Por otra parte, en el ámbito de la contratación pública, la liberalización drástica de la compra y licitación de bienes y servicios de las Administraciones permitiría que las grandes corporaciones pujasen y compitiesen sin discriminación alguna en este sector, lo que impediría a dichas instituciones favorecer la promoción del empleo y las empresas locales. Es decir, que los ayuntamientos, como el de Alicante, dejarían de cumplir su cometido, el de velar por el bienestar y el desarrollo de la comunidad, en este caso, las alicantinas y alicantinos. Vaya disparate.

Y eso no es todo, en caso de que alguna normativa amenace su tasa de beneficios potenciales, los poderes corporativos podrían acudir a herramientas de injerencia en las decisiones políticas de los organismos públicos, como el mecanismo ISDS (tribunales internacionales de carácter privado y sin garantías democráticas capaces de sancionar a los estados por el ejercicio de su soberanía) y el Consejo de Cooperación Reguladora. Esta entidad otorgaría una influencia desmedida a los lobbies empresariales de mayor tamaño para supervisar y modificar la regulación y legislación de los ámbitos pertenecientes al TTIP (es decir, a la rentabilidad de las ganancias) con efectos en la capacidad de maniobra de todas las administraciones de carácter local o estatal. Correctivos, escarmientos ejemplarizantes para los rebeldes, así es como reaccionan las élites cuando el populacho se porta mal y defiende sus intereses, con la intromisión descarada en los derechos políticos de la población. Si al menos partiésemos de la sensatez, esto sería inaceptable.

Éstas y otras muchas fueron las preocupaciones transmitidas a la mesa del pleno municipal de aquel día prenavideño en el que, como dicen los anuncios de la tele, hay que compartir y ser solidarias. Más quisiéramos, parece ser que algunos concejales alicantinos carecen de la devoción necesaria por las fiestas del Señor o, más bien, de la empatía necesaria para considerar las necesidades reales del pueblo al que representan.

El Partido Popular, fiel a su escasa rigurosidad, clamó que la moción era de carácter especulativo, que la Comisión Europea había refutado todos los argumentos alarmistas de los incrédulos y que el proceso de negociación es de la mayor transparencia posible puesto que toda la información se puede consultar en una página web. ‘A ver si cuela’, un recurso más que manido de la derecha castiza. Resulta curioso que no hayan reparado en que pasaron casi dos años (desde junio de 2013 a enero de 2015) desde que arrancaron los encuentros entre las partes y se desvelaron los primeros documentos de dichas reuniones, escasos y con vaga información. ¿Desde cuándo las buenas noticias se hacen de rogar en la política? Hay que ver cuánto cinismo.

Ciudadanos, con una ambigüedad más calculada, arguyó que el acuerdo no está finalizado y que no hay ningún documento conclusivo sobre el que pronunciarse. Uno podría esperar la abstención tras esta reticencia a tomar posición en el asunto, pero no, votaron en contra, quizás encontraron la famosa página web a la que se referían los populares. Por otro lado, existen múltiples precedentes sobre los efectos de los TLCs, por lo que es muy llamativo que personas bien informadas se mantengan en la equidistancia. El NAFTA (tratado entre EEUU, México y Canadá) lleva más de veinte años vigente y ha supuesto la pérdida de un millón de puestos de trabajo, la reducción de los salarios estadounidenses y canadienses y condiciones laborales de semiesclavitud en México. Lo dicho, equidistancia.

Cuando llegó el turno del Partido Socialista, llegó el momento de la verdad, el de escoger trinchera, ¿están ustedes del lado de los poderes fácticos o del lado de la gente? No quisieron intervenir, ni un suspiro de duda, ni una mácula de subversión, se mantuvieron dóciles y conservaron su estatus, el del pilar fundamental del sistema, el de la trampa electoral que preserva la paz social, aunque no por mucho tiempo. Se abstuvieron, siempre contaremos con la indiferencia de los socialistas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s