Como siempre, difusas perspectivas de mercado

El nuevo complejo comercial para la Zona Norte queda descartado y sustituido por una campaña de incentivos

Por Ramón Plaza

Menuda época nos ha tocado vivir, confusa, desentendida y voraz. Dejando de lado cualquier valoración ideológica, existe una realidad indiscutible: occidente -en el sentido político de la palabra- deviene en desigualdad y exclusión, valga la redundancia. Y es que no podía ser de otra manera, la epidemia contemporánea se extiende con mayor virulencia en estos tiempos de crisis en que el sistema socioeconómico se recrudece, algunos dicen que para largo. El darwinismo monetario más pérfido impregna las relaciones sociales dejando tras de sí un reguero de miseria. En consecuencia, las zonas urbanas más deprimidas ven cada vez más reducidas sus posibilidades de salir adelante y no quedarse rezagadas. Por otra parte, no parece que los dirigentes públicos de turno o los gerifaltes de las finanzas tengan interés en remediar esta situación, sus objetivos son de otra naturaleza. Todo acaba clasificándose en una dualidad intolerable: tercer y primer mundo, norte y sur, centro y extrarradio.  España y otros ‘paletos’ de la geografía europea, cuna del progreso, se encuentran en una clara relación de vasallaje con sus hermanos mayores continentales. De esta manera, la jerarquía social y económica se acentúa y perpetúa allá donde decidamos observar.

J. F. López, presidente de la ACZN, informa: “Hay gente que no tiene un duro para comer y la desnutrición infantil comienza a extenderse”

Pero vayamos concretando, en el caso que nos ocupa, en el litoral mediterráneo, en Alicante, la Zona Norte –integrada por Virgen del Remedio, Colonia Requena, Virgen del Carmen, Juan XXIII, Cuatrocientas Viviendas y Sidi-Ifni Nou Alacant- personifica esta situación en la que los barrios más desfavorecidos luchan por su supervivencia. En este rincón de la ciudad, donde alrededor del 80% del vecindario vivía de la construcción, la implosión del ladrillo supuso un durísimo golpe. Juan Francisco López, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Zona Norte (ACZN), explica que “la burbuja inmobiliaria ha causado una situación muy alarmante. Hay gente que no tiene un duro para comer y la desnutrición infantil comienza a extenderse”.A su vez, el colectivo de minoristas se lamenta de tener que renunciar al ya harto anunciado nuevo mercado de abastos que figuraba entre las principales promesas electorales del Partido Popular (PP) alicantino y con el que se pretendía revitalizar la actividad económica de uno de los sectores más vulnerables de la localidad. El nuevo emplazamiento comercial contaba con la financiación de la Unión Europea, que cancelará la ayuda en caso de no ser aplicada de alguna forma.

Juan Francisco López, presidente de la ACZN /Ramón P. Yelo

Juan Francisco López, presidente de la ACZN /Ramón Plaza

Hoy en día, la Plaza Argel es una zona comercial en vías de desaparición y no existen mejores perspectivas que la aplicación, auspiciada por el Ayuntamiento, de un “plan de revitalización comercial y fomento del empleo” cuyos pilares son aún un misterio para los grupos de la oposición y los ciudadanos interesados. Es así como se da al traste con un compromiso que, según el portavoz de Esquerra Unida (EU), Miguel Ángel Pavón, se remonta a 2003, cuando Luís Díaz Alperi anunció la iniciativa. 

Retrospectiva

Toda historia cuenta con sus antecedentes. Allá por el año 2005, el proyecto que preveía la construcción de un nuevo mercado para la Zona Norte constituía para el ejecutivo alicantino una realidad efectiva con la que centralizar la oferta comercial y aumentar su atractivo. De esta manera, Juan Zaragoza, por entonces concejal de Comercio, aseguró un puesto comercial subvencionado en el nuevo centro para cada uno de los negocios que, hasta la fecha, continúan en sus localizaciones habituales: la Plaza Argel y el mercado de la Virgen del Remedio. El líder de los comerciantes recuerda que “fueron tiempos de grandes expectativas”. A partir de 2007, la administración ejecutiva de la ciudad se reafirmó en numerosas ocasiones: el mercado era un hecho. Un hecho, aunque con modificaciones. El ex representante de la concejalía competente, Antonio Sobrino, adelantó que cada comerciante debería costearse su nueva posición en las instalaciones que dejaban de ser un complejo municipal para constituirse como un establecimiento de gestión mixta. Seguidamente, en 2012, el proceso sufrió otro varapalo cuando el Ayuntamiento anunció “una remodelación por motivos de seguridad” que supondría la paralización del proyecto. Según los representantes de EU y del colectivo comercial implicado, estas afirmaciones no fueron acompañadas de la correspondiente justificación técnica.

La ACZN afirma que el conflicto en torno al mercado ha erosionado su relación con el ejecutivo alicantino

Finalmente, a finales del año pasado, Sonia Alegría, concejal de Urbanismo en Alicante, notificó la cancelación del proyecto, según ella, “con el acuerdo de los comerciantes”. Juan Francisco López desmiente esta sentencia y asegura que las condiciones cada vez menos favorables y la crisis económica “han menoscabado cualquier consenso posible, el conflicto con respecto a nuestra situación comercial es cada vez mayor”. Además, Pavón asevera que la ACZN se enteró de la anulación de la construcción del complejo gracias a EU y al diputado Willie Meyer que voló a Bruselas para obtener la fecha límite en la aplicación de la subvención europea, 2017. Por su parte, Fernando Llopis Pascual, representante de UPyD, señala que “muchas obras se hacen por motivos electorales sin valorar la viabilidad del proyecto y las repercusiones económicas y, dado que la situación es precaria, un mercado puede no ser la solución. El erario público es sagrado y debe motivarse la diligencia en su uso”.

Perspectivas confusas

A la espera de alguna declaración por parte del Partido Popular, en las informaciones publicadas se aprecia como el Ayuntamiento de Alicante se aferra a su promesa de usar el dinero europeo para lanzar una campaña de incentivos al comercio y al empleo, pero la oposición y el colectivo de comerciantes no están tan seguros de que vaya a ser así dado que no han recibido ninguna información al respecto. El presidente de la ACZN acusa al PP de faltar al compromiso electoral que “garantizó, en parte, la primera victoria” de la formación conservadora en esta circunscripción. Por otro lado, añade: “Sonia Alegría tiene un despacho en el vecindario, su presencia es notoria pero no repercute en el bien comunitario, no se interesa por los verdaderos problemas”.

La plaza de Argel, centro comercial del barrio, se percibe cada vez más desolada y ociosa /Ramón P. Yelo

La plaza de Argel, centro comercial del barrio, se percibe cada vez más desolada y ociosa /R. Plaza

Loles Fernández, responsable socialista de comercio, sostiene que la ejecutiva popular “ha abandonado esta ciudad” y que, si ganan los próximos comicios, aplicarán “un plan de revitalización a todos los niveles” en una zona que la edil identifica como la “periferia social de la ciudad” y en donde, según ésta, “no se han hecho las gestiones necesarias para la convivencia integral y pacífica”. Asimismo, subraya: “Los precedentes de planes de revitalización no son muy esperanzadores y ante la impasibilidad que muestran los dirigentes de esta ciudad, dudo que algún proyecto vaya a llevarse a cabo. Hay que apoyar a los comerciantes con incentivos y acciones efectivas”.

Mientras tanto, EU y diferentes asociaciones de la Zona Norte continúan aportando sin éxito toda clase de propuestas para mejorar la situación económica de una de las zonas más excluidas de Alicante. El portavoz de la alineación izquierdista resalta el hecho de que “el Ayuntamiento había prometido financiar la reforma de viviendas pero ese presupuesto se esfumó; no tienen liquidez debido a su manifiesto derroche”. Según estas agrupaciones, la primera y más urgente medida pasa por encargar un estudio riguroso en el que se valoren las necesidades comerciales del distrito y actuar en consecuencia. También se aboga por alentar el consumo mediante la instauración de un complejo de viviendas subsidiadas de alquiler para estudiantes que aprovechara la existencia reciente de la línea de metro que pasa por el barrio con destino a San Vicente. Entre el resto de iniciativas, cabe destacar la remodelación profunda de los centros comerciales de Plaza de Argel y Vírgen del Remedio, con la posibilidad de unificar sus estructuras y, de esa manera, concentrar la oferta y suscitar el apetito de los clientes.

Y así es, al parecer, cualquier propósito continúa paralizado, todo sigue inmóvil. Juan Francisco López comenta con desilusión lo infructuosa que fue su última reunión con la encargada municipal de Urbanismo y suspira: “No guardo demasiadas esperanzas”.

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